La cuestión del derecho y el deber LGBT.



En muchas ocasiones la comunidad LGBT de mi país (Cuba) y sus grupos, hablan de derechos humanos y sexuales, olvidándose de hablar de los deberes de los mismos; y entonces me asalta una pregunta, ¿ambos no se encuentran relacionados entre sí?, ¿no creen que para alcanzar el cumplimiento efectivo de nuestros derechos, no debemos cumplir primero con nuestros deberes?

Cuando hago esta pregunta, muchos se me quedan sin responder; otros  titubean y muy pocos responden que tal vez  el cumplimiento de nuestros deberes sea un aval para exigir nuestro derechos.

Pero desafortunadamente muy pocos comprenden esto, creyendo así que alcanzaremos el cumplimiento de nuestros  derechos sin algún tipo de esfuerzo o sin  sacrificar nada a cambio.

Pero la comunidad LGBT que piensa, no cuenta con las herramientas a favor, como los medios de comunicación para hacer entender a sus compatriotas que solo nuestros derechos los podemos reclamar cuando nos comportemos socialmente de manera intachable evitando todo tipo de escándalo público; ganándonos así el mérito de poder exigir a las autoridades. Pero el estado cubano que tiene todos los recursos y los medios disponibles, no se vuelca en hacer entender esto a la comunidad gay-lésbica, trayendo consigo que cada día se sumen más gays,  más lesbianas, mas transexuales y más bisexuales a las calles para prostituirse, desencadenando más enfermos y violencia a causa de una conducta promiscua como una respuesta de rebeldía.

Un transexual, quien me atribuyo de no revelar su nombre por razones de su seguridad y a quien llamaré Olivia, me pregunta:

“Nos hablas de deberes, pero también el estado los tiene para con nosotras. ¿No?
Sin embargo nos tiene relegadas a medias en su atención, y por ende tenemos que volcarnos  en la rebeldía, la prostitución, y hacernos notar públicamente para que entienda que existimos y nos movemos.
Además el estado no satisface las necesidades del pueblo, ni las nuestras, por ende también tenemos que vivir de algo; ya que por ejemplo, un travesti jamás podrá trabajar en una cadena hotelera, ni ser una cirujana, ni pertenecer a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), y así…muchos empleos dignos más.
Tal vez no sea la solución, pero de esa forma subsistimos y comemos malamente, aunque esta no sea una solución efectiva debido a nuestra depravación, como suelen decir que nos comportamos.
 Se nos ha enseñado a ser escorias  y por ende nos comportamos como nos han enseñado, para que las miradas se vuelquen en nosotras.
Ellos también tienen deberes, pero los embarga la homofobia y el temor de minar sus filas con homosexuales, prohibiendo que aparezcamos con normalidad en cualquier área o sector público del país”.- Dijo.

Ante tal comentario, no tuve, otra opción que cerrar mi boca y quedar callado. Creanme.

¿Qué respuesta tú le darías?






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